La importancia de la creatividad en las personas y en las empresas

Recursos Humanos
28 agosto, 2014
Rogelio Solís Pineda
Columna

La creatividad es una capacidad humana natural, no se aprende; sin embargo, hay muchas formas de aprender a perderla. En la medida en que el individuo aprende a evaluar y a enjuiciar, la creatividad disminuye. En la medida en que el individuo aprende a memorizar y a repetir patrones de comportamiento, la creatividad disminuye. En la medida en que el individuo aprende a comportarse serio, formal y acartonado, la creatividad disminuye. En la medida en que el individuo aprende a reprimir sus emociones y sentimientos, la creatividad disminuye.

Por estas poderosas razones, el individuo va aprendiendo a no ser creativo, a perder el sentido de la imaginación, como el elemento vital para pensar, decir, actuar e interrelacionarse empáticamente con los demás.

Esto sucede en las personas, pero ¿podría pasar en las empresas? La respuesta es categórica, sí. Hay empresas que ya han perdido una parte importante de su capital creativo y están condenadas a repetir los patrones de éxito aprendidos en el pasado, sin que éstos necesariamente den garantía de éxito en el futuro.

¿Es posible recuperar el capital creativo de la empresa? La respuesta también es categórica, sí, siempre y cuando haya un esfuerzo comprometido y visionario para lograrlo.

La liga entre creatividad, capacitación y productividad es directa, conocer cómo hacer algo o cómo hacerlo mejor incrementa el número de productos o servicios que puede producir un trabajador en las mismas condiciones, esto es, su productividad. Asimismo, una empresa que es capaz de producir más con lo mismo y de mejor calidad, indudablemente será preferida por el consumidor, y por lo tanto, será más competitiva.

Cuáles son nuestros modelos de aprendizaje

La corriente conductista parte de la idea de que todo comportamiento es una forma aprendida de responder a determinadas circunstancias. Lo anterior es aplicable en el área de trabajo mediante un condicionamiento hacia los empleados y el empleo de refuerzos para motivar el desarrollo de habilidades.

En la actualidad, nosotros funcionamos dentro de diversos entes sociales y por lo cual formamos parte integral de un todo. El funcionalismo subraya el estudio de la mente como una parte funcional, esencialmente útil, del organismo humano, esto es que atendemos funciones que son inherentes a nuestra persona.

Benavides define que la corriente constructivista “facilita la construcción de competencias ocupacionales, concede igual importancia a la persona, a sus objetivos y sus posibilidades, ofreciendo escenarios de construcción grupal”.

Desde pequeños vamos construyendo nuestra formación como personas de forma integral, en la cual influyen muchos factores que determinan el curso de nuestra vida.

Porlan menciona que el constructivismo “reconoce que la forma en que los individuos dan sentido al mundo varía ampliamente y tanto los puntos de vista individuales como colectivos cambian con el tiempo”.

El término ambiente competitivo usualmente lo relacionamos en el enfoque de empresas competitivas, su precio de equilibrio, sus estrategias de competencia, sus mercados competitivos, entre otros.

El ambiente competitivo al que hago referencia está relacionado, principalmente, al de las personas que compiten en un mercado laboral, donde están implícitos los intereses de varios individuos para lograr desarrollarse y obtener éxito.

El ambiente competitivo que existe hoy en día se ha generado en gran parte por el uso constante de tecnologías de información a consecuencia de la fuerte demanda de la industria, lo que obliga a las organizaciones y empresas a desarrollar nuevas habilidades en sus trabajadores y colaboradores para enfrentar estos cambios y no solamente adaptarse a este ambiente, sino también lograr una ventaja competitiva en el mismo.

creatividad en la empresa

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